Javi Robles: Como un cuchillo

DIARIO DE NOTICIAS 

En San Fermín, son los conciertos de la Plaza de los Fueros los que más atención mediática suelen acaparar. Allí se dan cita los grandes nombres del panorama nacional, en un plantel de actuaciones que se celebra en un lugar preparado para albergar a decenas de miles de espectadores. Sin embargo, conviene recordar que hay muchísimas más citas musicales en otros tantos puntos de la ciudad. Ahí está el escenario del Antonuitti, donde Puro Relajó cosechó con sus rancheras un gran triunfo cuando las fiestas no habían hecho más que empezar, las jotas del paseo Sarasate, los bailes, gaitas y chistus de la Plaza del Castillo, los disc jockeis que hacen bailar a miles de personas en ese mismo lugar, las orquestas de la Plaza de la Cruz, la Pamplonesa, las madrugadoras dianas, las innumerables charangas, peñas y el sinfín de músicos que amenizan Pamplona en su semana más especial. Además de todo lo citado (y de lo que, a buen seguro, ahora mismo olvido), en la Plaza de la Compañía se celebra un ciclo de lo más interesante por el que ya han desfilado artistas como Trojan Soundsystem, Katanga Dub, Goxua’n Salsa o el mismísimo Elíades Ochoa.

En ese escenario, el domingo actuó Javi Robles, que ha pasado por esta sección en muchas ocasiones y que esperemos que lo siga haciendo muchas más, pues siempre es un placer disfrutar de su música y, además, tiene un talento y una proyección enormes. Si ya sabíamos de su repercusión en redes sociales y plataformas digitales, ahora confirmamos que esta no se reduce únicamente a nuestras fronteras, dentro de las cuales está haciendo una gira por diferentes ciudades nacionales, sino también a otros países, y prueba de ello es la serie de conciertos que ofrecerá en Argentina, donde cuenta con un gran número de seguidores, al igual que sucede en otras latitudes del continente americano. Y negando por la vía de los hechos el dicho de que nadie es profeta en su tierra, en Navarra cuenta con un cada vez más nutrido grupo de aficionados a su música, como quedó patente a los pies de la Escuela Oficial de Idiomas.

Como hace habitualmente, Javi tocó en solitario, con la única ayuda de su guitarra acústica y un pedal del que se servía para emitir percusiones. No hacen falta ningún otro continente cuando el contenido tiene tanta potencia como sus canciones. Directas, emocionantes, sinceras… Entre tanto ruido y tanta fanfarria, su voz rasgada supo abrirse paso como un cuchillo, desde un escenario que llenó con su sola presencia hasta los cientos de personas que disfrutaban de su actuación en respetuoso silencio. La actuación duró una hora exacta y en ella sonaron canciones como Las tumbas de los gitanos, Pegamento para idiotas o Pájaros y cicatrices (junto a su amigo Adri). Reservó para el final dos de sus temas más efectivos, como Niño loco y, muy especialmente, Poco bebo, cuyo estribillo fue coreado varias veces por el público bajo la lluvia de confeti que habían disparado. De los mejores conciertos de estas fiestas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.